Alejandro Ortega Arranz, profesor e investigador del grupo GSIC-EMIC de la Universidad de Valladolid (UVA), trabaja en uno de los grandes interrogantes de la educación del futuro: qué papel tendrá la inteligencia artificial dentro de las aulas y cómo convertirla en una herramienta útil para profesores y alumnos, en lugar de en un sustituto de unos u otros.
Desde 2015, Ortega centra su investigación en la irrupción de la IA en la enseñanza y actualmente desarrolla GENIE, un agente conversacional basado en inteligencia artificial generativa, configurable por el propio profesorado e integrable en entornos de aprendizaje como Moodle o Canvas.
Este sistema permite que un docente conozca cuánto tiempo dedica un alumno a la plataforma, qué preguntas formula a la inteligencia artificial o durante cuántos días deja de utilizarla, de manera que el profesorado pueda detectar las dudas más frecuentes, reforzar determinados conceptos en clase o incluso corregir respuestas erróneas generadas por la propia IA. El equipo docente podrá saber cómo interaccionan sus alumnos con la inteligencia artificial y pueden rediseñar sus clases de cara al futuro, en base a las dudas que tienen los alumnos y lo que le preguntan.
Frente a los augurios sobre la sustitución masiva de profesionales por la inteligencia artificial, Ortega se muestra prudente pero firme, especialmente respecto a su propio gremio. En su opinión, la inteligencia artificial no es de momento una amenaza para el alumnado de informática, que tiene que entender bien cuáles son los fundamentos de la programación, los entresijos de la IA y cómo integrar las respuestas que da con el resto de contenidos.
El investigador vallisoletano, que este 2026 ha conseguido su plaza permanente en la UVA, ha realizado estancias de investigación en Grecia, Países Bajos y Alemania, colaborando con grupos internacionales con los que mantiene proyectos y publicaciones conjuntas. En su trayectoria figuran el Premio Extraordinario de Doctorado de la UVA, el accésit de la Red eMadrid y una finalista en el prestigioso Martin Wolpers Award europeo. Sobre lo que estos reconocimientos significan para su trabajo, concluye: "Para mí la investigación en el ámbito tecnológico y, especialmente en el ámbito educativo, significa avanzar en el progreso, en cómo mejorar esos procesos de enseñanza-aprendizaje y cómo hacer que nuestros alumnos en el futuro sean más competitivos".
Fuente: El Norte de Castilla.