El catedrático de la UPV y profesor de ETSINF UPV, ha sido incluido entre el 2 % de científicos con mayor impacto internacional durante 2025. Carlos investiga cómo las redes de comunicaciones, los vehículos conectados y la inteligencia artificial pueden contribuir a una movilidad más segura, eficiente y sostenible.
Carlos Tavares Calafate es catedrático del Departamento de Informática de Sistemas y Computadores (DISCA) de la Universitat Politècnica de València y miembro del Grupo de Redes de Computadores. Su actividad investigadora se centra en las redes de comunicaciones, especialmente las redes vehiculares, las ciudades inteligentes, el Internet de las Cosas y los sistemas de comunicación con drones.
Su trayectoria ha recibido recientemente un nuevo reconocimiento internacional con su inclusión en el ranking World’s Top 2% Scientists, en la clasificación correspondiente al impacto de la producción científica durante 2025. Este resultado pone de relieve la proyección de sus investigaciones en un ámbito tecnológico con importantes aplicaciones para la sociedad.
En esta entrevista, el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSINF) analiza cómo las nuevas tecnologías están transformando la movilidad urbana, los desafíos que plantean la inteligencia artificial y la ciberseguridad y las oportunidades profesionales que se abren para las nuevas generaciones de ingenieros e ingenieras informáticas. También reflexiona sobre el valor de los reconocimientos científicos y la importancia de la colaboración en la investigación.
¿Cómo están transformando las redes de comunicaciones y los sistemas inteligentes de transporte la movilidad urbana? ¿Qué beneficios pueden aportar a la ciudadanía?
Estas tecnologías están transformando la movilidad urbana al permitir la conexión en tiempo real entre vehículos, infraestructuras y los centros de control de tráfico, lo que facilita una gestión más eficiente y segura del tráfico. Gracias al uso de tecnologías como 5G, IoT, inteligencia artificial y análisis de datos, es posible optimizar semáforos, gestionar incidencias de forma automática (las nuevas balizas V16 son un buen ejemplo de ello), mejorar el transporte público y ofrecer información actualizada a los usuarios sobre rutas y tiempos de viaje.
Para la ciudadanía, esto se traduce en una reducción de la congestión, menores tiempos de desplazamiento, más seguridad vial, menos emisiones contaminantes y una movilidad más sostenible, accesible y adaptada a las necesidades de cada persona.
Has participado en proyectos sobre redes vehiculares y gestión inteligente del tráfico. ¿Qué avances destacarías por su potencial impacto en la vida cotidiana?
En nuestros proyectos abordamos diferentes aspectos de mejora del tráfico, entre los que destaca la detección automática de accidentes y la notificación temprana de emergencias, lo cual tiene un impacto claro de cara a salvar vidas, y la gestión inteligente de la movilidad urbana mediante la centralización del control de tráfico, tanto terrestre como aéreo.
Esta línea de trabajo tiene un potencial inmenso de cara a la próxima década al ofrecer una vía para integrar agentes de inteligencia artificial capaces de gestionar de manera centralizada el tráfico de vehículos en las ciudades para minimizar los atascos, así como coordinar el vuelo de drones sobre entornos urbanos, con lo que se minimiza el riesgo de las operaciones y se optimizan los tiempos de trayecto.
La inteligencia artificial, los vehículos conectados y las comunicaciones avanzadas están convergiendo. ¿Qué retos tecnológicos debemos resolver para lograr una movilidad más segura, eficiente y sostenible?
Uno de los retos más relevantes es garantizar que las comunicaciones entre vehículos y su entorno sean suficientemente fiables, con baja latencia y alta disponibilidad, incluso en entornos urbanos densos donde miles de vehículos, sensores e infraestructuras intercambian información simultáneamente. Para ello, aún queda un recorrido importante de cara a mejorar la interoperabilidad entre fabricantes, operadores y administraciones para que todos los sistemas puedan colaborar de forma transparente.
Otro desafío fundamental es la ciberseguridad. Los vehículos conectados y autónomos dependen de datos externos para tomar decisiones, por lo que debemos proteger las comunicaciones frente a ataques, manipulaciones o accesos no autorizados que puedan comprometer la seguridad vial. Del mismo modo, es imprescindible garantizar la privacidad de los ciudadanos y el tratamiento responsable de la enorme cantidad de datos generados por los sistemas de transporte.
En este contexto, la IA ya se utiliza para tratar de evitar accidentes mediante sistemas avanzados de percepción del entorno, y en breve tendremos agentes de IA en nuestros propios vehículos capaces de realizar todo tipo de tareas, como diagnosticar problemas, dar recomendaciones, y mejorar la seguridad del vehículo.
Tu inclusión en el ranking mundial Top 2 % reconoce la repercusión internacional de tu trabajo. ¿Qué significado tiene para ti y qué papel han desempeñado las colaboraciones científicas en tus resultados?
Para mí, estar presente en este ranking es obviamente motivo de alegría, pero, como todo, hay que entenderlo y relativizarlo. Para lograr la inclusión en ese ranking se tienen que dar diversos factores: un amplio conjunto de trabajos publicados, trabajar en áreas que sean de gran interés en la actualidad, y tener la suerte de que dichos trabajos lleguen a la comunidad investigadora por vías de difusión eficientes.
En mi caso tengo la suerte de que estas tres condiciones se cumplan, pero no es necesariamente garantía de que el trabajo realizado sea mucho mejor que el trabajo realizado por otros compañeros. Por ello, entiendo que no hay que darle excesiva importancia, y hay que trabajar por amor a la ciencia y por el placer de investigar, sin buscar reconocimientos.
En mi caso, colaboro con varios grupos nacionales e internacionales, muchos de ellos como resultado de algún doctorando que supervisé años atrás, y que han permitido crear y mantener vínculos de colaboración que me facilitan adentrarme en temas en los que yo solo no me atrevería, y disfrutar mucho más de una investigación multidisciplinar y heterogénea.
¿Qué oportunidades profesionales y científicas se abren para los estudiantes de Ingeniería Informática interesados en las redes, las comunicaciones y las ciudades inteligentes?
Las redes, las comunicaciones y las ciudades inteligentes, todo ello integrado en un contexto donde la IA tiene cada vez un papel más destacado, son unas de las áreas con mayor proyección científica y profesional de la próxima década. La transformación digital de las ciudades, el despliegue de redes 5G y futuras redes 6G, el Internet de las Cosas, los vehículos conectados, los drones y el edge computing están generando una demanda creciente de profesionales capaces de diseñar, desarrollar y gestionar sistemas distribuidos complejos.
Desde el punto de vista profesional, existen oportunidades en sectores tan diversos como la movilidad inteligente, la industria 4.0, la ciberseguridad, las infraestructuras críticas y las plataformas de datos urbanas. Por ello, las empresas demandarán cada vez más perfiles con capacidad para integrar tecnologías de comunicación, análisis de datos e inteligencia artificial para resolver problemas reales relacionados con la eficiencia energética, la sostenibilidad, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos.
Fuente: Universitat Politècnica de València.