Carles Sierra García, ingeniero informático doctorado por la Universitat Politècnica de Catalunya y director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, formó parte del primer grupo de estudios avanzados en este campo en España, fundado en Blanes en 1985, y precursor de la unidad del CSIC creada en 1994. Ha participado en el VII Congreso de Internacionalización Digital (CID2026), organizado por la Cámara de Comercio junto al Info, con más de 200 profesionales asistentes, para defender el papel de la inteligencia artificial en la competitividad exterior de las empresas.

Sierra señala que existen ya herramientas de IA que ayudan a obtener mejor información, eliminar barreras lingüísticas y culturales, construir confianza y a mejorar la negociación comercial, como las negociaciones con proveedores que ya se realizan mediante agentes que no son humanos, como hace la cadena de supermercados Walmart en Estados Unidos con un programa de IBM.

Sobre el uso que hace el tejido productivo de la IA, se muestra moderadamente optimista: "Las empresas están muy por la labor de hacer bien su trabajo en este campo y, en general, creo que utilizan la IA de manera correcta", aunque insiste en la necesidad de formación continua. En su propia organización, explica, la IA se aplica a la mejora de la investigación científica. El margen de crecimiento, sin embargo, es amplio: "Hay que tener en cuenta que ocho de cada diez empresas todavía no han utilizado la IA, por lo que quienes la incorporen tendrán una ventaja competitiva".

El investigador reconoce que la inversión necesaria puede ser una barrera para las micropymes, el modelo empresarial predominante en España: "Para una firma muy pequeña resulta muy complicado hacer inversiones", por lo que considera clave el acompañamiento de organizaciones que ayuden a eliminar esas barreras de entrada. Pese a ello, defiende que el esfuerzo merece la pena: "Es evidente que, con un esfuerzo inversor, estas herramientas van a convertir a quien las use en competidores potentes". Señala además al sector agroalimentario como uno de los principales beneficiarios: "Se ha demostrado que estas herramientas funcionan especialmente en sectores perecederos donde los productos tienen que venderse rápidamente y llegar a los mercados", además de en la gestión del transporte y la negociación de precios.

Fuente: La Verdad.